Mbappe cumple años y sueños empatando a su ídolo Cristiano, mientras un tradicional
Belligolazo dio vida y alegría, como el clásico jamón navideño, ante su familia en la casa
blanca


El rojo del Sevilla, el blanco inmaculado del Madrid, y el verde del césped en el Bernabéu
brillaron esta noche con una intensidad especial, como si el coliseo blanco se hubiera vestido a
la navideña. Tras un triunfo flojo en Talavera (2-3) en la Copa del Rey, y con las dudas flotando
todavía en el aire frío de la capital, la carta a los Reyes de todo madridista incluía un deseo
innegociable: una victoria convincente del equipo merengue para terminar este 2025. Y es que,
tal y como están las cosas esta temporada, los tres puntos por sí solos no bastan para saciar el
hambre de una grada y una crítica que exigen algo más que aritmética.

Sería excesivo pedirle a Mbappé que volviera vestirse de héroe, ¿o quizá no? Con unos
impresionantes 58 dianas desde el enero pasado, el “cumpleañero” Kylian sopló 27 velas en
esta noche fría de diciembre persiguiendo la sombra de un mito: los 59 goles de Cristiano
Ronaldo en un año natural. Una cifra que muchos consideraban inalcanzable, pero que hoy
parecía a tiro de piedra. Ya fuera como regalo de cumpleaños para el galo o como regalo
navideño para la afición, el destino dictaba que el “Los Reyes de Europa” deberían cerrar este
deprimente primer tramo del curso con una última alegría. Pero en este árbol de Navidad
llamado Real Madrid, no sólo brilla una estrella; hay constelaciones de sobra dispuestas a
reclamar su cuota de protagonismo.

Honrando el espíritu de estas fechas, el primer tiempo mostró a una grada sorprendentemente
optimista en comparación con las últimas fechas. Ya solo faltaba lo que los ingleses llaman “el
jamón tradicional navideño”, o “Christmas ham”, y con la familia Bellingham al completo en el
palco, el astro de Birmingham mejor conocido como Jude nos regaló un golazo tradicional de
los suyos, arrancando las fiestas en el estadio con una sonrisa. La imagen de la madre de Jude
celebrando, ya un icono del Bernabéu, se vio hoy reforzada por el padre y su hermano Jobe
(del Borussia Dortmund). Siempre he dicho: cuando Bellingham brilla, el Madrid cabalga hacia
la victoria, y aun mas cuando mete gol. Xabi Alonso suspiró aliviado y el estadio se volvió
festivo… al menos por un momento.

Como la Navidad va de generosidad, Jude desenvolvió otro regalo para nosotros, esta vez
provocando la expulsión de un Marcao temerario que, a decir verdad, él mismo nos regaló el
partido en bandeja al Madrid con 25 minutos aún por disputarse. A partir de ahí, Rodrygo
acarició la gloria con un disparo que Vlachodimos sacó de milagro y pegó en larguero; Mbappé
pecó de ansiedad frente a la red pensando en el record; y Vini Jr., que lució con orgullo el
brazalete de capitán ante las bajas de Valverde y Carvajal, firmó un partido sólido (casi
asistiendo al 9) que, sin embargo, no fue suficiente para aplacar el juicio de Chamartín. El
equipo, incapaces de sentenciar ante diez hombres, vio como el espíritu navideño por el estadio se evaporó, y la grada recuperó su habitual estado de desesperación y mal humor. Como siempre y por desgracia, decidieron pagarlo como siempre con un Vini que se retiró entre
algunos aplausos ahogados por una mayoría de pitos.

Afortunadamente, la alegría regresó a la grada poco después cuando el momento que todos
esperaban finalmente llegó. Rodrygo provocó un penalti casi al final del partido que Mbappé
convirtió con frialdad, igualando así a su ídolo —nuestro ídolo—, Cristiano Ronaldo, con 58
goles en el año natural. ¿Y pudo ser más!: el VAR anuló un penalti sobre Bellingham, y justo
después, una falta en la frontal (que parecía ser penalti y pudo ser el gol 59) acabó por encima
del travesaño. 58 está bien pero, viendo cómo juega este equipo, ¡necesitaremos esos 59 goles
el año que viene, Kylian!

Y para terminar con nota alta, no podemos olvidar el milagro de “Santa Tiburcia”, o Tiburcia,
como le apoda Fernando Palomo de ESPN Deportes. Sus paradas hoy podrían ser llamados
milagros navideños, pero sería injusto: Courtois nos tiene malacostumbrados a este nivel de
santidad semanal. El gigante de dos metros se vistió de verde como el árbol decorado en mi
casa, pero a la diferencia de Papá Noel, se negó a repartir un solo regalo al bando andaluz.

Está claro que este equipo aún está lejos de su mejor versión, pero al menos por ahora, el
Madridismo puede irse a cenar su jamón navideño en Nochebuena, celebrando el hito de
Mbappe, y con tres puntos bajo el brazo. Igual no es un Merry Christmas, pero quizás como dijo
Sergio Ramos, un “Morry Chrisma” para todos.

– Troy Galán