La etapa de Arbeloa comienza con derrota la y eliminación del Madrid en La Copa del Rey contra un equipo de segunda
La etapa de Álvaro Arbeloa como entrenador del Real Madrid comenzó con un sabor amargo (por no decir algo más negativo) en el Carlos Belmonte. El equipo blanco quedó eliminado de la Copa del Rey tras perder 3-2 contra el Albacete en un partido complicado, lleno de errores y con un desorden que impidió que el Madrid encontrara estabilidad sobre el terreno de juego. El partido llegó marcado por el estreno de Arbeloa al mando del primer equipo, en un contexto cargado de ruido y tensión dentro del club. La situación no era sencilla (sobretodo para Arbeloa) ya que había rotaciones en el once, varios jugadores jóvenes en el campo y un rival inspirado que afrontó el encuentro como si fuera una final de champions desde el primer minuto.
Esto se notó rápidamente. El Albacete salió con una intensidad feroz, presionando alto y jugando cada balón con mucha agresividad. El Madrid intentó controlar la posesión desde el inicio, pero el ritmo del duelo favorecía claramente a los locales, que se mostraron mucho más cómodos en un juego abierto y cargado de emociones. A pesar de eso, las primeras oportunidades fueron para los blancos. Vinícius estuvo muy activo por la banda izquierda, intentando lo que podía, y Brahim se movió bien entre líneas, aunque le faltó precisión en los metros finales. Justo cuando parecía que el Madrid empezaba a ganar “momentum”, llegó el primer golpe del Albacete, que aprovechó una pérdida evitable en la salida de balón para castigar con eficacia.
El impacto del gol fue mayor de lo esperado para el Madrid. El equipo comenzó a precipitarse y cometió errores poco habituales en un conjunto con tanta calidad. Mientras tanto, el Albacete crecía con cada recuperación y con el empuje constante de su afición en el Carlos Belmonte. El empate llegó antes del descanso gracias a una buena jugada colectiva que Brahim culminó, siendo uno de los pocos jugadores que aportó calma en medio del desorden. El 1-1 parecía devolver cierta tranquilidad, aunque la sensación era que el partido seguía fuera de control. La segunda mitad se complicó pronto. Un nuevo fallo defensivo permitió al Albacete adelantarse otra vez, obligando al Madrid a remar de nuevo. Joselu igualó con un gran centro de Fran García y por momentos pareció que el talento y la profundidad madridista impondrían la lógica.
Pero el golpe final llegó en una jugada muy protestada por el Madrid. El Albacete anotó el 3-2 en una acción que el banquillo blanco reclamó como posible falta previa, y el partido entró en un terreno emocional, con el Madrid atacando más por impulso que con claridad. Arbeloa intentó refrescar el ataque con cambios y el equipo encerró al Albacete en los minutos finales, pero faltó precisión en el último pase y serenidad cerca del área. Hubo oportunidades para empatar, pero el gol no llegó.
Esta eliminación es un duro golpe para el Real Madrid y un estreno complicado para Arbeloa, que debutó en un partido donde cualquier error se paga caro. Más allá del resultado, quedó claro que el nuevo entrenador necesitará tiempo para organizar a un equipo que en ocasiones pareció acelerado y vulnerable en defensa. La Copa volvió a demostrar que no entiende de nombres ni escudos, que no hay favoritos, y esta vez el Madrid desafortunadamente pagó un precio muy alto en Albacete.
