El jugador de baloncesto del Real Madrid Andrés Feliz, de espaldas con el dorsal 24, choca la mano con su compañero Gabi Deck en la cancha durante un partido, mientras un árbitro con uniforme negro observa de perfil a la derecha.Gabi Deck y Andrés Feliz se dan la mano en un momento de unión durante la complicada derrota del Real Madrid de Baloncesto frente al Baskonia el pasado 27 de mayo.

El Madrid perdió su último partido de liga en casa contra Baskonia antes de los play-offs

El Real Madrid cerró su último encuentro en casa antes del inicio del playoff con una ajustada derrota frente a Baskonia (83-88) en el Movistar Arena. Bajo la dirección de Sergio Scariolo, los blancos compitieron durante gran parte del partido, pero finalmente cedieron ante la precisión en el tiro exterior del equipo visitante y la destacada actuación de Timothé Luwawu-Cabarrot, quien brilló en los momentos decisivos.

El ambiente en el pabellón estuvo marcado por la reciente derrota en la final de la Euroliga, aunque la afición madridista mostró su apoyo desde el primer minuto. El Madrid arrancó con intensidad, intentando marcar el ritmo y contando con el liderazgo ofensivo de Hezonja y Llull en los primeros ataques. El intercambio constante de triples definió un primer cuarto muy activo, con ambos conjuntos cómodos en ataque y defensas muy ajustadas. Durante la primera mitad, el Madrid logró ventajas pequeñas gracias a su mayor profundidad en la plantilla. El debut de Omer Yurtseven dejó detalles prometedores cerca del aro, y el equipo blanco se fue al descanso con una ligera ventaja (46-42), aunque sin poder distanciarse en el marcador. Baskonia seguía encontrando recursos ofensivos y manteniendo la presión desde el perímetro.

Tras el descanso, el panorama cambió. Baskonia elevó la intensidad física y empezó a aprovechar las pérdidas del Madrid. Forrest y Omoruyi destacaron, mientras que el conjunto blanco atravesó momentos de desconexión en ataque. Sin embargo, Hezonja, el jugador más regular del Madrid durante toda la noche, mantuvo al equipo a flote con su talento individual. El partido llegó igualado a los minutos finales, pero fue entonces cuando Luwawu-Cabarrot tomó el control. El francés asumió la responsabilidad ofensiva de Baskonia y encadenó una serie de canastas decisivas que inclinaron la balanza. El Real Madrid tuvo chances hasta el último segundo, pero le faltó precisión ofensiva y firmeza defensiva para revertir el resultado.

Esta derrota genera sensaciones preocupantes para el Madrid, que acumula varios tropiezos consecutivos en un momento crítico de la temporada. Aun así, el equipo cuenta con la experiencia y calidad necesarias para recuperarse cuando lleguen los partidos verdaderamente importantes. El playoff está a la vuelta de la esquina y el margen de error es mínimo. En esta ocasión, el Movistar Arena no pudo celebrar la victoria final.

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