Los Merengues destrozaron al equipo monegasco en Champions por 6-1 y goles de los “Big 3”
El Santiago Bernabéu fue testigo de una de esas noches europeas que recuerdan por qué el Real Madrid se transforma en un equipo imparable en la Champions League. El conjunto blanco aplastó al Mónaco con un contundente 6-1, firmando probablemente su actuación más completa de la temporada, gracias a un despliegue ofensivo simplemente incontrolable. Desde el primer minuto, se vio a un Madrid agresivo, vertical y seguro de sí mismo. Tras apenas cinco minutos, Mbappé abrió el marcador con una jugada veloz que desarmó a la defensa francesa. El delantero francés, especialmente motivado ante un club que fue clave en sus primeros pasos profesionales, volvió a marcar antes de la media hora y cerró una actuación memorable en el Bernabéu.
El Madrid imprimió un ritmo frenético que el Mónaco no pudo seguir. Vinícius encontró espacios una y otra vez, Bellingham dominó los espacios entre líneas, y Arda Güler aportó claridad en la circulación del balón. Cada ataque del equipo local generaba sensación de peligro, y el público empezó a disfrutar mucho antes del descanso, viendo a su equipo atacar con confianza y personalidad. Aunque el 2-0 al descanso reflejaba la superioridad blanca, lo mejor aún estaba por venir. Nada más comenzar la segunda mitad, Mastantuono anotó su primer gran gol europeo con la camiseta madridista, ampliando la ventaja. Minutos después, un autogol de Kehrer terminó de romper el partido.
Con el Mónaco completamente desbordado, el Madrid no bajó el ritmo. Vinícius firmó uno de los goles de la noche tras una acción individual llena de velocidad y desequilibrio, completando una actuación sobresaliente con dos asistencias y siendo el jugador más influyente en el campo. El equipo francés logró reducir la distancia con un gol aislado de Teze, pero eso no modificó la tranquilidad del Madrid. El conjunto blanco siguió dominando el encuentro y cerró la goleada con un tanto de Bellingham (y una celebración muy graciosa) en los últimos minutos, culminando una noche perfecta en Chamartín.
Más que todo, el partido dejó buenas sensaciones para el madridismo en lo que ha sido una temporada durísima. El equipo recuperó intensidad, presión tras pérdida y una fluidez ofensiva que había brillado solo a ratos durante la temporada. También destacó la conexión cada vez más natural y fluida entre Mbappé y Vinícius, clave en el ataque blanco. El 6-1 final fue una clara muestra de que, cuando el Real Madrid encuentra su ritmo y confianza en Europa, son pocos los equipos capaces de hacerle frente. Tras semanas recientes y muchos pitidos, La Champions regresó al Bernabéu y el Bernabéu volvió a vivir una noche memorable como hacían en años pasados.

