Victoria tranquila de los merengues en la ACB este domingo (partido del 26 de Octubre)

El Real Madrid logró una nueva victoria en la Liga Endesa al imponerse por 87-75 a Baxi Manresa en el Movistar Arena. Fue un partido que requirió mucho trabajo y paciencia durante largos minutos. El equipo blanco no brilló especialmente, pero volvió a demostrar la profundidad de su plantilla y su capacidad para controlar encuentros cuando el ritmo se complica. El encuentro comenzó con un Manresa muy agresivo, jugando sin miedo y aprovechando cada transición rápida para poner en aprietos al Madrid. El conjunto catalán mostró acierto desde el perímetro en los primeros ataques, lo que obligó a los de Sergio Scariolo a subir el nivel defensivo para evitar que el partido se convirtiera en un intercambio constante de canastas.

El Madrid tardó unos minutos en coger buen ritmo, pero cuando lo hizo logró dominar en los rebotes y el moviemiento del balón. Campazzo volvió a marcar el ritmo del equipo, mientras que Hezonja pudo dar puntos clave atacando desde fuera hacia dentro. Poco a poco, el conjunto blanco impuso su físico y forzó a Manresa a alargar sus ataques. Sin embargo, el partido no se rompió en la primera mitad. Cada pequeña ventaja madridista fue respondida de inmediato por el equipo visitante, que compitió con mucha personalidad y mantuvo siempre la sensación de estar vivo en el encuentro. El Movistar Arena apoyó, aunque sin ver a su equipo del todo cómodo.

La diferencia comenzó a ganar forma tras el descanso. El Madrid aumentó la intensidad defensiva y el partido cambió por completo. Tavares dominó la pintura, cerrando rebotes y dificultando cada penetración de Manresa, mientras Musa y Deck aportaban puntos valiosos en transición. El equipo blanco enlazó varios ataques rápidos y abrió por primera vez una ventaja significativa en el marcador. Manresa intentó resistir apostando por el triple y peleó hasta el final, pero el desgaste físico se hizo notar ante una plantilla más larga y profunda.

En el último cuarto, el Madrid controló el partido con relativa tranquilidad. Sin necesidad de grandes destellos, supo manejar posesiones largas y evitar cualquier intento serio de remontada visitante. Además, Scariolo pudo repartir minutos y dar descanso a jugadores clave pensando en la exigente agenda de las próximas semanas. El 87-75 final representó otra victoria trabajada para el Real Madrid, que sigue mostrando una versión muy competitiva tanto en la Liga como en Europa. Puede que no fuera una noche espectacular, pero sí un triunfo de esos que construyen temporadas largas.

Y en el Movistar Arena, el Madrid volvió a dejar la sensación de ser un equipo difícil de vencer, incluso cuando no está en su mejor versión.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *