El Madrid cae de nuevo y siguen perdidos contra un Celta que nunca quiso perdonar
En los años dorados, había noches en las que la presión en el Bernabéu se transformaba en pura magia. Sin embargo, la noche del domingo 7 de diciembre fue todo lo contrario: la tensión acumulada estalló, la magia desapareció y el Celta Vigo se llevó una victoria histórica que aumenta esta pesadilla para los madridistas. Fue el primer triunfo de los Gallegos en el estadio madridista en 19 años.
El Madrid llegó al encuentro en medio de una racha irregular, con Xabi Alonso intentando encontrar la fórmula en una temporada que no terminaba de despegar, mientras la sombra del Barcelona —líder con cuatro puntos de ventaja— se cernía sobre el Bernabéu. La estrategia del Celta fue sencilla desde el arranque: defensa ordenada, transiciones rápidas y confianza plena en su delantero Pablo Durán para aprovechar la línea defensiva alta del Madrid.
La primera parte fue una muestra de frustración para los blancos. Bellingham estuvo cerca de poner al Madrid en ventaja con un cabezazo que Radu desvió a córner, y Militão también probó con un remate de cabeza. Vinícius forzó otra gran intervención del portero antes del descanso, aunque el marcador permaneció inmóvil. Lo que sí cambió fue la situación física de Militão, quien tuvo que abandonar el campo por una posible lesión muscular, siendo reemplazado por Rüdiger. Una baja más en una lista que parecía interminable. Mientras tanto, el Celta se mantenía paciente, consciente de que el tiempo estaba de su lado. Y en el minuto 53, esa paciencia se tradujo en gol. Bryan Zaragoza avanzó por la banda izquierda y puso un centro al área; Swedberg, recién ingresado, resolvió con un toque de tacón magistral que descolocó a Courtois y acabó en la red. Un tanto tan inesperado como espectacular, obra de un suplente que entró para cambiar el partido, aunque a favor del equipo rival desde la perspectiva local.
Lo que siguió fue la imagen más alarmante de la jornada. Con el Madrid urgido por igualar y Xabi Alonso moviendo piezas desde el banquillo, Fran García recibió dos tarjetas amarillas en cuestión de minutos, dejando a su equipo con diez jugadores. La indisciplina no terminó ahí: Álvaro Carreras, en los últimos minutos, también fue expulsado por protestar exageradamente al árbitro. Con tan solo nueve jugadores sobre el campo, y el partido estuvo claramente perdido. El segundo gol llegó en el tiempo añadido, cuando Iago Aspas asistió con precisión a Swedberg, quien, con frialdad, definió ante Courtois. Doblete para el suplente, expulsiones en el equipo local y un silencio sepulcral en las gradas. El panorama era desolador.
Con esta derrota bastante humillante, el Madrid se queda con 36 puntos, a cuatro del Barcelona en la tabla, y con muchas dudas sobre la solidez defensiva, el ánimo del equipo y una racha que empezaba a generar críticas sobre la gestión interna. El invierno parecía haber llegado al Bernabéu antes de tiempo, aún sin terminar el otoño.

